Padre e hijo aplaudiendo

Es fundamental no solo lo que comes sino lo que haces

Tu estilo de vida y lo que comes son fundamentales para tu salud y cuando hablamos de la diabetes tipo 2 aún más, por eso es tan importante moverse más y alimentarse un poco mejor.

¡Vamos que sí puedes!

Para tratar la diabetes tipo 2 es importante hacer un cambio en el estilo de vida: sal con tu familia a caminar un rato, a conocer algún lugar o simplemente a observar todo lo que te rodea.

Además, mantener buenos hábitos alimenticios; verduras, frutas, granos, proteínas y hacer más actividades físicas pueden ayudarte a sentirte mejor y tener más energía.

Comer sano y rico sí es posible

La comida hispana es deliciosa, es rica en todo; proteínas, carbohidratos... pero también es rica en algunas cosas que no te hacen bien y no te ayudan a mantener los niveles de azúcar en la sangre bajo control.

Por eso, es importante aprender a mantener una dieta saludable para frenar un poco el desarrollo y las posibles complicaciones de la diabetes tipo 2.

Aléjate un poco de:

  • Alimentos fritos y ricos en grasas saturadas
  • Alimentos con mucha sal
  • Dulces y helados
  • Bebidas azucaradas como jugos, gaseosas y bebidas energéticas

Es importante hacer cambios como sustituir el consumo de sodas, productos azucarados o bebidas alcohólicas por otras como agua, té sin azúcar o jugo de vegetales.

Acércate un poco a:

  • Vegetales/Verduras:
    • Sin almidón: brócoli, zanahoria, vegetales de hojas verdes, pimientos y tomates
    • Con almidón: papas, maíz y arvejas (gandules)
  • Frutas:
    • Naranjas, melones, fresas, manzanas, bananas (guineos) y uvas
  • Granos:
    • Trigo, arroz, avena, maíz, cebada y quinua (pan, pasta, cereales y tortillas)
  • Proteínas:
    • Carne con poca grasa, pollo o pavo sin pellejo, pescados, huevos, nueces, maní, frijoles secos, tofu etc.
  • Lácteos bajos en grasas:
    • Leche, yogurt o queso
  • Grasas:
    • Aceites líquidos de canola u oliva, nueces y semillas, pescados como salmón, atún y aguacate

Pregúntale a tu médico cuál es la dieta correcta para ti.

1, 2, 3 ¡a moverse!

¿Sabías que cuando los músculos se ejercitan también ayudan a reducir el azúcar en la sangre?

El ejercicio es una parte importante del tratamiento para manejar los altos niveles de azúcar en la sangre y además te ayuda a bajar de peso. Está demostrado que las personas con obesidad y sobrepeso tienen un mayor riesgo de sufrir la diabetes tipo 2, por lo que una bajada de peso moderada puede ayudarte a mejorar la sensibilidad a la insulina en el cuerpo.

Es importante que antes de sumergirte en una rutina de ejercicios cuentes con la opinión y consejo de tu médico. Incluso pequeñas cantidades de actividad física te pueden ayudar. Los expertos sugieren que intentes realizar al menos 30 minutos de ejercicio moderado o vigoroso 5 días a la semana.

Pero es importante también tomar ciertas precauciones:

  • Tomar suficiente agua.
  • Comprobar los niveles de azúcar en sangre antes de practicar ejercicio. Si los niveles son bajos (por debajo de 100 mg/dL) se recomienda tomar un snack/merienda. Si los niveles son demasiado altos (por encima de 240 mg/dL), no es recomendable hacer ejercicio y se recomienda hacer un análisis de orina.
  • Comprobar niveles de glucosa después del ejercicio.
  • Comprobar si tienes llagas, ampollas, irritación, cortes u otras lesiones y si es así curarlas adecuadamente limpiándolas a diario, usando apósitos y vendándolas adecuadamente.

Ni muy alta ni muy baja.

También es importante prevenir los niveles de azúcar demasiado bajos en la sangre. Cuando el ejercicio ha sido largo e intenso o se ha omitido la comida previa, puedes sufrir un periodo de baja azúcar en la sangre que puede durar hasta 24 horas después de tu actividad.

Así mismo, es recomendable que hables con tu médico para definir el tipo de deporte que puedes hacer y cómo debes hacerlo, en función de los niveles de azúcar en sangre y sobre todo si tienes problemas de salud.

Aprovecha y sal a pasear un rato, ve a un parque con la familia y diviértanse haciendo alguna actividad mientras vas mejorando tu salud con cada movimiento.

Pregúntale a tu médico cuál es el ejercicio correcto para ti.

¡Arriba ese ánimo!

¿Sabías que cuando los músculos se ejercitan también ayudan a reducir el azúcar en la sangre?

No es fácil que te digan que tienes diabetes tipo 2, pero es recomendable mantener bajo control tus niveles de azúcar y tu peso.

Tienes que comenzar a incluir cosas en tu rutina, planear tus comidas y estar activo.

Son muchos asuntos en los que pensar por eso es muy importante que mantengas la calma, que te escuches y analices cómo te sientes ante esta situación.

Tu salud mental es tan importante como la física. Tu cuerpo y tu mente están unidos y no debes sentirte débil por acudir a un profesional de la salud mental, simplemente significa que eres lo suficientemente fuerte como para darte cuenta de que necesitas ayuda y que te propones a hacer algo al respecto.

¿Y quién no ha sentido estrés o ansiedad?

El estrés es parte de la vida, puedes sentirlo en cualquier momento. El tema es que cuando estás en momentos de estrés, no te cuidas como lo harías normalmente.

Hay que tener en cuenta que la ansiedad y los niveles bajos de azúcar en la sangre tienen síntomas similares y eso puede afectar que reconozcas lo que sientes y puedas tomar decisiones equivocadas sobre tu diabetes, por eso es tan importante que consultes a tu médico.

Para combatir el estrés y la ansiedad es recomendable:

  • Caminar y tener una vida más activa
  • Practicar relajación a través de la meditación o el yoga
  • Llamar o enviar un mensaje de texto a personas a las que quieras y que te ayuden a relajarte
  • Dedicarte tiempo a ti mismo y a hacer cosas que te gustan
  • Limita el alcohol y la cafeína, come alimentos más sanos y trata de dormir lo suficiente

¡Mantenerte fuerte vale la pena!

Es normal que puedas sentirte triste en algún momento, pero no te dejes llevar por eso. Las personas con diabetes son entre 2 y 3 veces más propensas a tener depresión, así que es normal que te sientas de esa manera de vez en cuando, aprende a identificar cuando te sientas apagado y habla con un profesional.

No te angusties que hay muchos profesionales que sabrán cómo ayudarte.

Hombre sosteniendo la Tarjeta de Ahorros Mounjaro

Queremos ayudarte.
Puedes pagar tan solo $25 por una receta de 1 mes o 3 meses de Mounjaro.*

*Para pacientes con seguro comercial elegible y cobertura de Mounjaro. Se excluyen a los beneficiarios de programas gubernamentales. Se aplican términos y condiciones.

*Un mes se define como 28 días y 4 plumas. Tres meses se definen como 84 días y hasta 12 plumas.

APRENDE MÁS

Datos Importantes sobre Mounjaro® (Mun-ya-ro). También se conoce como tirzepatida.

Indicación:

Mounjaro® (Mun-ya-ro) es una medicina inyectable para adultos con diabetes tipo 2 que se utiliza, junto con dieta y ejercicio, para mejorar los niveles de azúcar (glucosa) en la sangre.

  • Se desconoce si Mounjaro puede utilizarse en personas que han tenido inflamación del páncreas (pancreatitis). Mounjaro no debe usarse en personas con diabetes tipo 1. Se desconoce si Mounjaro es seguro y efectivo en niños menores de 18 años.

Advertencias

Mounjaro podría causar tumores en la tiroides, incluido el cáncer de tiroides. Mantente alerta de posibles síntomas, como un bulto o inflamación en el cuello, ronquera, dificultad al tragar o falta de aire. Si tienes alguno de estos síntomas, infórmaselo a tu profesional de la salud.

  • No uses Mounjaro si tú o alguien de tu familia ha padecido un tipo de cáncer de tiroides llamado carcinoma medular de tiroides (CMT).
  • No uses Mounjaro si padeces el síndrome de Neoplasia Endocrina Múltiple tipo 2 (NEM 2).
  • No uses Mounjaro si eres alérgico a este o a cualquiera de sus ingredientes.

Mounjaro puede ocasionar efectos secundarios serios, incluyendo:

Inflamación del páncreas (pancreatitis). Suspende el uso de Mounjaro y llama a tu profesional de la salud de inmediato si sientes un dolor severo y persistente en el área del estómago (abdomen), con o sin vómito. Podrías sentir este dolor desde el abdomen hasta la espalda.

Nivel bajo de azúcar en la sangre (hipoglucemia). Tu riesgo de llegar a tener un nivel bajo de azúcar en la sangre podría ser mayor si usas Mounjaro con otra medicina que puede causar niveles bajos de azúcar, como sulfonilurea o insulina. Las señales y síntomas del nivel bajo de azúcar en la sangre podrían incluir mareos o aturdimiento, sudoración, confusión o somnolencia, dolor de cabeza, visión borrosa, dificultad al hablar, temblores, taquicardia, ansiedad, irritabilidad o cambios de ánimo, hambre, debilidad y agitación.

Reacciones alérgicas serias. Suspende el uso de Mounjaro y obtén ayuda médica de inmediato si tienes cualquiera de los síntomas de una reacción alérgica seria, incluyendo inflamación en la cara, los labios, la lengua o la garganta, dificultad para respirar o tragar, salpullido severo o picazón, desmayo o mareo, y taquicardia.

Problema de los riñones (insuficiencia renal). En las personas que tienen problemas de los riñones, la diarrea, la náusea y el vómito podrían producir una pérdida de líquidos (deshidratación). Esto podría empeorar los problemas renales. Es importante que tomes líquidos para ayudar a reducir el riesgo de deshidratación.

Problemas estomacales severos. Se han reportado problemas estomacales, a veces severos, en personas que usan Mounjaro. Infórmale a tu profesional de la salud si tienes problemas estomacales severos o que persisten.

Cambios en la visión. Informa a tu profesional de la salud si experimentas cambios en la visión durante el tratamiento con Mounjaro.

Problemas de vesícula. Se han presentado algunos problemas de vesícula en personas que usan Mounjaro. Infórmale a tu profesional de la salud de inmediato si tienes síntomas de problemas de vesícula, como dolor en la parte superior del estómago (abdomen), fiebre, piel u ojos amarillentos (ictericia) y heces de color arcilla.

Efectos secundarios comunes

Los efectos secundarios más comunes de Mounjaro incluyen náusea, diarrea, pérdida del apetito, vómito, estreñimiento, indigestión y dolor estomacal (abdominal).
Estos no son todos los posibles efectos secundarios de Mounjaro. Habla con tu profesional de la salud si presentas algún efecto secundario que te molesta o persiste.

Habla con tu profesional de la salud si tienes cualquier efecto secundario. Puedes reportar efectos secundarios al 1-800-FDA-1088 o www.fda.gov/medwatch.

Antes de usar Mounjaro

  • Tu profesional de la salud debe enseñarte a utilizar Mounjaro antes de que te lo apliques por primera vez.
  • Habla con tu profesional de la salud acerca del nivel bajo de azúcar en la sangre y cómo manejarlo.
  • Si tomas pastillas anticonceptivas por vía oral, habla con tu profesional de la salud antes de usar Mounjaro. Las pastillas anticonceptivas por vía oral podrían no tener el efecto esperado mientras usas Mounjaro. Tu profesional de la salud podría recomendarte otro tipo de método anticonceptivo durante 4 semanas después que hayas comenzado con Mounjaro y por 4 semanas después de cada aumento de la dosis de Mounjaro.

Revisa estas preguntas con tu profesional de la salud:

  • ¿Tienes otras afecciones médicas, incluyendo cualquier enfermedad relacionada con el páncreas, los riñones o problemas estomacales severos, como un retraso en el vaciamiento del estómago (gastroparesia) o problemas al digerir alimentos?
  • ¿Usas otras medicinas para la diabetes, como insulina o sulfonilureas?
  • ¿Tienes historia de retinopatía diabética?
  • ¿Estás embarazada, planeas quedar embarazada, estás lactando o planeas lactar? Se desconoce si Mounjaro perjudicará a tu bebé por nacer o si el medicamento podrá pasar al bebé a través de la leche materna.
  • ¿Usas alguna otra medicina con o sin receta, vitaminas o suplementos de hierbas?

Cómo aplicarlo

  • Lee las Instrucciones de Uso que vienen con Mounjaro.
  • Usa Mounjaro exactamente como tu profesional de la salud te lo indica.
  • Mounjaro se aplica (subcutáneamente) debajo de la piel del estómago (abdomen), muslo o parte superior del brazo.
  • Usa Mounjaro 1 vez a la semana, a cualquier hora del día.
  • No mezcles insulina y Mounjaro en una misma inyección.
  • Puedes aplicarte una inyección de Mounjaro e insulina en la misma área del cuerpo (como en el estómago, por ejemplo) pero no una al lado de la otra.
  • Cambia (rota) el sitio de la inyección en cada aplicación semanal. No uses el mismo sitio de aplicación para cada inyección.
  • Si te aplicas Mounjaro en exceso, llama a tu profesional de la salud o pide ayuda médica de inmediato.

Conoce más

Mounjaro es un medicamento recetado. Para obtener más información, llama 1-833-807-MJRO (1-833-807-6576) o visita www.mounjaro.com/es.

Este resumen proporciona información básica sobre Mounjaro pero no incluye toda la información conocida sobre este medicamento. Lee la información que viene con tu receta cada vez que la surtas. Esta información no reemplaza las indicaciones de tu profesional de la salud. Asegúrate de hablar con tu profesional de la salud acerca de Mounjaro y cómo utilizarlo. Tu profesional de la salud es la persona más indicada para ayudarte a decidir si Mounjaro es adecuado para ti.

Mounjaro® y su base con dispositivo de administración son marcas registradas propiedad o licencia de Eli Lilly and Company, sus subsidiarias o afiliadas.

TR CON CBS 14SEP2022 SPANISH